
TRANS-GROENLANDIA 2007
Travesía del Casquete Polar Groenlandés, de costa a costa, sin apoyo.

LA EXPEDICIÓN EN CIFRAS: | |
Kilómetros recorridos: |
570kms | |
Días detenidos por mal tiempo: |
4 | |
Promedio de distancia recorrida, por día: |
17kms | |
Peso de las pulkas al inicio de la travesía: |
80kgs | |
Peso promedio perdido por los integrantes de la expedición: |
10kgs | |
Lo peor de la travesía: |
El mal tiempo | |
Lo mejor: |
La enorme cena que nos zampamos al llegar a casa |
La primera fase del Proyecto Tunkasila, la travesía del Inlandis groenlandés de oeste a este -Kangerlussuaq a Isertoq- ha sido completada con éxito. Jaime Barrallo, Marga Clemente, Manuel Mallo y Oscar Gómez iniciaron su camino a través del desierto helado el día 5 de mayo, habiendo llegado a la bahía de Isertoq, en la costa este de Groenlandia, el día 11 de junio de 2007.
Después de 37 días de travesía desde el Punto 660, en la costa oeste de Groenlandia,
el equipo ha conseguido atravesar la inmensa capa glaciar de Groenlandia de costa a costa sin ningún tipo de apoyo para acceder al hielo ni para salir de él. De este modo, la expedición se ha convertido en la quinta española en cruzar Groenlandia de oeste a este con esquís y sin utilizar ninguna ayuda. La primera travesía española tuvo lugar en 1986 y fue liderada por Ramón Larramendi. Además, Marga Clemente se ha convertido en la primera mujer española que cruza Groenlandia con esquís desde 1988. Su próximo reto, alcanzar los Polos norte y sur, está ahora un poco más cerca.
La expedición ha tenido serios problemas para llegar a buen puerto debido al mal tiempo y la abundancia de nieve blanda. Marga Clemente avanza en su proyecto de ser la primera española en cruzar Groenlandia y los dos polos sin asistencia aérea.
La expedición Tunkasila ha finalizado una aventura en la que se han sucedido vientos de más de 60 km/h, tormentas polares, esquís rotos, grietas en el hielo, racionamientos de comida e interminables días de white out en los que cielo y tierra se confundían en el blanco. Después de arrastrar durante más de un mes pulkas cargadas con 80 Kg. de material -20 Kg. más que el propio peso de la más liviana de los expedicionarios-, el equipo perdió una media de 10 Kg. cada uno, soportando temperaturas mínimas de hasta -40ºC con viento. A pesar del mal tiempo, el equipo no tuvo más remedio que continuar la marcha para poder cumplir con su objetivo.
El final de esta aventura pasó por la travesía sobre un lago congelado salpicado de agua de deshielo, para después descender con todo el material por un pequeño acantilado. Desde allí, una pequeña motora pilotada por un cazador inuit fue la encargada de devolverles a un comienzo de civilización, el pequeño poblado inuit de Isortoq.
La experiencia de hielo, soledad y dureza extrema se tornaría en apenas unas horas en la calidez con la que les acogió la población de Isortoq. La sonrisa de unos niños descendientes de cazadores inuit fue probablemente el mejor premio para el equipo Tunkasila. Y es que esta travesía quiere ser no sólo la realización de una hazaña deportiva, sino también una llamada de atención a la situación de los pueblos indígenas en el Ártico ante la perspectiva del cambio climático.

Área donde tuvo lugar la Travesía
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